24 enero 2017

Nominaciones a los Oscars 2017: análisis de sorpresas y omisiones

Pese a ser anunciadas de un modo dinámico, imaginativo y atractivo (con cineastas y estrellas rememorando sus experiencias con los Oscars), las nominaciones de la 89ª edición de los Premios Óscar han resultado aún más aburridas de lo habitual. Se esperaba que La ciudad de las estrellas (La La Land) arrasara y así lo ha hecho. Se preveía que el cine negro contara con su momento de gloria y que el cine de mujeres volviera a quedar en la sombra y así ha sucedido. Aun así, cada categoría tiene su miga, con lo que vale la pena detenerse en todas y cada una de ellas.

La ciudad de las estrellas, de Damien Chazelle:
14 nominaciones
MEJOR PELÍCULA

Comanchería, de David Mackenzie
 Hasta el último hombre, de Mel Gibson
● Fences, de Denzel Washington
● Figuras ocultas, de Theodore Melfi
● La ciudad de las estrellas (La La Land), de Damien Chazelle

● La llegada, de Denis Villeneuve
● Lion, de Garth Davis
● Mánchester frente al mar, de Kenneth Lonergan
● Moonlight, de Barry Jenkins

Sin sorpresa alguna, las nueve favoritas de la temporada se han colado en la categoría principal de los Oscars. Como llevaba tiempo augurándose, productos populares como Lion o Figuras ocultas se han impuesto a obras más arriesgadas como Animales nocturnos, Captain Fantastic, JackieLoving o Silencio. Aun así, la sección presenta una calidad muy superior a la del año pasado, con La ciudad de las estrellas (La La Land) y Moonlight como claras aspirantes al podio más que dignas y FencesLa llegada, Mánchester frente al mar, Hasta el último hombre y Comanchería constituyendo excelentes acompañantes de viaje. Como ya es tristemente habitual, ninguna de las cintas nominadas está dirigida por una mujer (es más, tanto el Certain Women de Kelly Reichardt como el American Honey de Andrea Arnold han sido completamente ignorados).

16 enero 2017

'La ciudad de las estrellas': cuando los sueños se hacen realidad

People love what other people are passionate about”. Esta maravillosa frase de La ciudad de las estrellas (La La Land, 2016) —que podría traducirse (sin el mismo efecto, como suele suceder con el doblaje) como “a la gente le encanta lo que apasiona a los demás”— resume a la perfección la esencia del tercer filme del jovencísimo Damien Chazelle, quien lo ideó nada más ofrecer Guy and Madeline on a Park Bench (2009) pero sólo encontró apoyos suficientes para producirlo tras triunfar internacionalmente con la impactante Whiplash (2014). Y es que, habiendo transcurrido más de medio siglo desde los tiempos de Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly y Stanley Donen, 1952), ¿quién iba a apostar por tan arriesgado regreso al pasado? Por suerte, la deliciosa nostalgia que ha invadido la segunda década del siglo XXI no se ha limitado a galaxias lejanas (Rogue One, de Gareth Edward) y cuentos infantiles (El libro de la selva, de Jon Favreau), sino que ha ido poco a poco llegando a todos los ámbitos. Y el musical no ha sido la excepción.

En La ciudad de las estrellas, Emma Stone y Ryan
Gosling forman pareja cinematográfica por tercera vez
Antes de adentrarse a discutir La ciudad de las estrellas, conviene recordar que el declive del género musical en los años 60 fue fruto de un cúmulo de acontecimientos. De pronto, los centros comerciales, la televisión y la propia evolución del séptimo arte ofrecían a los ciudadanos estadounidenses (que, a fin de cuentas, siempre han sido los jueces de la cultura de masas) una oferta de entretenimiento mucho más amplia que terminó reduciendo la capacidad de las producciones musicales de recuperar sus exageradas inversiones. Quizá el realismo europeo no contagiara a Hollywood (que, de hecho, se embarcaría pronto en un viaje sin retorno colmado de efectos especiales), pero sí educó a los cada vez más modernos espectadores en un tipo de arte donde los repentinos cantos y bailes parecían invitar más al sonrojo que a la diversión. Todo esto coincidió con el ocaso del sistema de estudios, el cual, como todo sistema, tenía sus lacras pero resultaba innegablemente práctico a la hora de crear cine en serie de calidad. Y así fue como de la noche a la mañana el musical pasó de constituir el entretenimiento cinematográfico por excelencia a desaparecer prácticamente de las salas (a las que tan sólo llegaría ya de vez en cuando a modo de adaptación teatral). En el año 2001, el australiano Baz Luhrmann reavivó el género con Moulin Rouge, una obra posmoderna tan fascinante como infiel al espíritu clásico: relato escabroso, montaje trepidante y partitura a base de remixes frente a la sencillez narrativa, la apuesta por los planos secuencia y la música original de clásicos como Un americano en París (Vincente Minnelli, 1951). Considerada para bien y para mal como “un videoclip de dos horas de duración”, Moulin Rouge no dejó a nadie indiferente (enamorando justamente a más de uno), pero por motivos obvios no atrajo especialmente a los amantes del género y, por consiguiente, tampoco sentó un nuevo comienzo para este.

10 enero 2017

Globos de Oro 2017 en 10 puntazos

La 74ª edición de los Globos de Oro se ha cerrado con el indiscutible triunfo de la maravillosa La ciudad de las estrellas (La La Land). Como ya está todo dicho sobre el palmarés, os dejo mi selección de los 10 puntazos de la ceremonia.

Aaron Taylor-Johnson rompe quinielas ganando
el Globo de Oro por Animales Nocturnos
10. El inesperado triunfo de Aaron Taylor-Johnson. En una entrega de premios tan previsible como esta, siempre es un placer que algún vencedor dé la campanada. Este fue el caso de  Aaron Taylor-Johnson, protagonista de la franquicia Kick-Ass, quien se llevo mejor interpretación masculina secundaria pese a que Mahershala Ali hubiera ganado antes casi todos los galardones de la temporada por Moonlight. Lo hizo por Animales nocturnos, cinta apartada de la categoría principal pese a que Tom Ford fuera nominado como mejor director y guionista, misma situación acontecida en los BAFTA que probablemente no se repita en los Oscars (donde las nominadas pueden ser más de cinco).
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