14 septiembre 2017

Los horrores de ‘It’ (cómo vencerlos)

«Si ser un niño es aprender a vivir, entonces ser adulto es aprender a morir», reza uno de los mejores pasajes de It (1986), la icónica novela de Stephen King que acaba de ser llevada a la pantalla grande por todo lo alto por el argentino Andrés Muschietti, director de Mama (2013), con la popular serie Stranger Things (2016) como maravilloso referente. Tan potente frase no aparece en la película, pero su ímpetu está presente en ella de principio a fin, sirviendo It (2017; primera mitad de un prometedor díptico que será zanjado en 2019) como una de las mejores representaciones audiovisuales que se recuerdan sobre los miedos infantiles y la pérdida de la inocencia.

Jaeden Lieberher, Jeremy Ray Taylor, Sophia Lillis, Chosen Jacobs, Jack Dylan Grazer, Wyatt Oleff y Finn Wolfhard en It (2017)
¡Bravo por el trabajo de casting de It!
Bellamente escrito por Chase PalmerGary Dauberma y Cary Fukunaga, el guion de It muestra a una deliciosa pandilla de amigos enfrentados al aterrador payaso Pennywise (un magníficamente inquietante Bill Skarsgård apoyado en el gran trabajo de los departamentos de maquillaje y efectos visuales), cuya maldad parece remontarse a eones atrás. Empero, tan entretenida como emocionante, esta aventura paranormal es prácticamente un juego comparada a los horrores que estos viven en el día a día. Así, sea por ser negro, por ser gordo, tartamudo o asmático, por llevar gafas o por cargar con falsas acusaciones de lujuria sobre los hombros, todos y cada uno de ellos son presa de un acoso diario dispuesto a mermar su autoestima precisamente en el momento de forja de la misma. Además, lejos de tener el efecto protector que se espera de ellos, sus progenitores no hacen sino amplificar el horror, bien a modo de maltratadores o acosadores sexuales, bien ejerciendo una sobreprotección colmada de prejuicios o directamente no haciendo nada de nada por comprender a quienes tan necesitados están de referentes (que ellos no sean capaces siquiera de ver los estragos del payaso no es en absoluto baladí). Los jovencísimos Jaeden Lieberher, Jeremy Ray Taylor, Sophia Lillis, Chosen Jacobs, Jack Dylan Grazer, Wyatt Oleff y Finn Wolfhard (protagonista de la mentada Stranger Things en un rol diametralmente opuesto) conforman el genial septeto principal con la perfecta mezcla de inocencia y ternura, heredando el carácter hipnótico de las estrellas juveniles de los 80 y atrapando al espectador desde el primer momento como individuos perfectamente definidos pero también como piezas imprescindibles de un grupo de supuestos “losers” con el que el espectador se identificará desde el comienzo.

22 agosto 2017

La belleza poética de Liv Tyler

A la hora de seleccionar una actriz para el papel de la princesa elfa Arwen para la trilogía de El Señor de los Anillos (2001-2003), los productores pensaron rápidamente en la bellísima Liv Tyler, hija del vocalista de Aerosmith Steven Tyler y la modelo Bebe Buell (quien, por cierto, hizo creer a la chica que su padre era el músico  Todd Rundgren). Por aquel entonces, la actriz había protagonizado una docena de interesantes films que, por unos motivos u otros, no le habían permitido brillar como ella podía.

Liv Tyler en El retorno del rey
El Señor de los Anillos. El retorno del rey obtuvo
el premio a mejor reparto del Sindicato de Actores
El personaje de Arwen, la más hermosa de los habitantes de la Tierra Media, le venía como anillo al dedo. Sin embargo, era un papel arriesgado: la belleza debía ser acompañada de estilo y una gracia casi etérea que pocas actrices podrían emular. Tyler encarnó al personaje con tal poderío que los productores decidieron aumentar la importancia de su personaje en la saga y presentarla en los pósteres promocionales de los tres filmes pese a que su relevancia en la novela original era bastante escasa. Ciertamente, sus poéticas escenas se encuentran entre los mejores momentos de tan maravillosa saga.

10 agosto 2017

Historia de 'El planeta de los simios': entre secuelas, remakes y reboots

El estreno de El planeta de los simios en 1968 dio lugar a una de las franquicias más exitosas de todos los tiempos. El último ejemplo de ello ha sido La guerra del planeta de los simios, uno de los grandes estrenos del 2017 y una buena muestra de blockbuster inteligente. Mi admiración por estas dos películas me ha llevado a repasar la historia cinematográfica de una saga tan interesante como irregular.

El planeta de los simios (1968)
El icónico final de El planeta de los simios (1968)
nació con la versión cinematográfica
Todo comenzó en 1963 con la publicación de la novela distópica El planeta de los simios (La planète des singes), de Pierre Boulle, quien ideó un mundo dominado por los primates tras observar el comportamiento tremendamente humano de los gorilas del zoológico. Pese a que su propio autor la consideraba una obra menor, la novela llamó la atención del productor Arthur P. Jacobs, quien, lamentando no poder producir King Kong  (“ojalá no estuviera ya hecha para poder hacerla”, expresó), se hizo rápidamente con los derechos.

07 julio 2017

‘Baby Driver’: un vals de acción

Poco margen hay a priori en el blockbuster para la innovación, pero cada año surge algún título capaz de convocar tanto la admiración de las masas como el respeto de la crítica gracias a conjugar una historia sencilla y efectiva con una puesta en escena capaz de fascinar a un público al que la era de las comunicaciones vuelve cada vez más difícil de fascinar. Éxitos de los últimos años como Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, 2015) o  El libro de la selva (Jon Favreau, 2016) constituyen perfectos ejemplos de ello. Y este año es indudablemente el turno de Baby Driver (2017), un majestuoso espectáculo de acción con el que la carrera del británico Edgar Wright ha dado un paso de gigante.

Ansel Elgort en Baby Driver
Ansel Elgort ha aprovechado bien la oportunidad
de oro brindada por Baby Driver
Aplaudido dentro y fuera de su natal Reino Unido, Edgar Wright ha dotado a todas y cada una de sus producciones de un delicioso toque de humor británico, pertenecieran estas al género del western (A Fistful of Fingers, 1995), el terror (Zombies Party, 2004), el policiaco (Arma fatal, 2007), la fantasía (Scott Pilgrim contra el mundo, 2010) o la ciencia ficción (Bienvenidos al fin del mundo, 2013). Siempre hay, por tanto, dos formas opuestas de enfrentarse a sus películas: sumergiéndose en sus, pese a todo, emotivos e intrigantes relatos, o dejándose llevar por el absurdo destilado por sus guiones. Aun manteniendo esta línea, Baby Driver, la cinta más ambiciosa del joven realizador, es también la que más desentona dentro de su filmografía al no imponerse nunca el humor a la emocionante acción principal. Así, la historia de Baby —Ansel Elgort en el mejor papel de su carrera desde que nos enamorara con Bajo la misma estrella (John Boone, 2014)—, un joven y talentoso conductor especializado en fugas que depende del ritmo de su banda sonora personal para bordar su trabajo, nos atrapa desde el primer momento gracias al carisma del protagonista, a quien observamos caer prendido de la bella Debora —deliciosa Lily James de Cenicienta (Kenneth Branagh, 2015), quien sustituyó a Emma Stone cuando esta fichó para La La Land (Damien Chazelle, 2016)— mientras tememos por los abusos de Doc (veterano Kevin Spacey), jefe de una banda criminal al que debe rendir cuentas. Jamie Foxx, Jon Hamm y Eiza González conforman el espectacular plantel de secundarios, conscientes empero de que el turno de brillar con luz propia pertenece a Elgort, una de las promesas del cine contemporáneo.


29 mayo 2017

'No sé decir adiós': cuando la vida se esfuma entre los dedos

Como el primer gran escaparate anual del cine español, el Festival de Málaga siempre nos ofrece un par de joyas, generalmente óperas primas, a las que seguir la pista hasta la entrega de los Goya. Este año estas son indudablemente Verano 1933, de Carla Simón, y No sé decir adiós, de Lino Escalera. Mientras esperamos a la llegada a las salas de la primera, hablemos de la segunda, un excelente drama que se alzó con el Premio Especial del Jurado (Biznaga de Plata) y una Mención Especial del Jurado de la Crítica al trabajo actoral, así como con reconocimientos individuales a mejor interpretación femenina (Nathalie Poza), mejor actor de reparto (Juan Diego) y mejor guion (Pablo Remón y Lino Escalera), todos ellos enormemente merecidos.

Juan Diego y Nathalie Poza en No sé decir adiós
Los constantes fundidos a negro de No sé decir adiós
nos recuerdan las eternas reaperturas de la vida
La ópera prima de Lino Escalera, un español formado en cine entre Cuba y Nueva York, es un drama sobre la aceptación de la muerte por parte de dos hijas muy diferentes: la siempre malhumorada Carla (Nathalie Poza), hastiada de una existencia vacía en la gran ciudad que trata de llenar con sexo, drogas y otros vicios que sólo acentúan su desgracia, y la bonachona Blanca (Lola Dueñas), cada vez más consciente de que quedarse en el pueblo la ha convertido en una infeliz paleta. Motivos opuestos desembocan así en la misma consternación: la vida se está esfumando entre sus dedos por no haber sido ninguna de las dos capaz de sacarle el máximo partido. Así, pese a que el repentino cáncer del padre (Juan Diego) es lo que desencadena la trama, son realmente las vidas de las dos hijas las que se ganan nuestra preocupación e identificación: para bien y para mal, él ya ha disfrutado de una larga y próspera existencia, ¿pero acaso no están ellas muertas en vida? Por suerte, siempre hay esperanza, aunque quizá más para una que para otra, lo cual sólo depende de su forma de ver las cosas: Carla tiene múltiples posibilidades a su alcance, pero se empeña en ver siempre el lado negativo, echar tierra sobre su propio tejado y destruir cualquier opción de redención, mientras que la más inocente Blanca, aunque atrapada en una existencia pueril, mantiene la ilusión por seguir disfrutando de ella (mientras Carla recuerda con una mezcla de nostalgia y amargura sus pinitos en el ballet, Blanca hace inesperados planes para dedicarse al teatro, una profesión cuyo mayor atractivo es precisamente poder convertirse en otra persona). Al final, tanto ellas como nosotros utilizamos estos debates internos para evitar pensar en la inevitable despedida que alberga el film: aquella para la que uno sólo es capaz de despedirse cuando ya es tarde.


19 mayo 2017

'Personal Shopper': los fantasmas de una generación en busca de sentido

Entre las películas más diferentes y arriesgadas de la temporada se encuentra Personal Shopper (2016), con la que el realizador Olivier Assayas y la actriz Kristen Stewart vuelven a colaborar tras la reflexiva Viaje a Sils Maria (2014), por la que la segunda se convirtió en la primera intérprete norteamericana en alzarse con el César de la Academia del Cine Francés (a mejor actriz secundaria), dejando atrás definitivamente su espantosa "etapa Crepúsculo". Pese a dividir a la prensa a su paso por Cannes, Olivier Assayas dejó el certamen con el premio a mejor dirección, al cual había optado sin éxito en cinco ocasiones previas. Y es que, aunque el deliberadamente extraño guion del propio cineasta puede resultar frustrante, la dirección es tan inquietante como elegante, desembocando en una de una propuesta inolvidable.

Kristen Stewart en Personal Shopper
De la noche a la mañana, Stewart se ha convertido en
una de las estrellas más interesantes del momento
La trama de Personal Shopper no podría ser más peculiar: Maureen, una joven estadounidense hipnóticamente encarnada por Stewart, empieza a recibir extraños mensajes anónimos mientras trabaja en París a cargo del guardarropa de una celebridad, única forma que ha encontrado de pagar su estancia mientras espera una manifestación del espíritu de Lewis, su hermano gemelo (con quien pactó que el primero que muriera contactaría con el otro desde el más allá). La joven se encuentra en la ciudad más bella del mundo, pero es incapaz de disfrutarla al haber de rendir cuentas en todo momento a una jefa caprichosa: "me paso el día haciendo cosas que, no sólo no quiero hacer, sino que me impiden hacer aquellas que realmente quiero hacer", exclama la chica, en un grito de socorro que podría perfectamente proferir la Generación del Milenio en su conjunto. Para colmo, la única parte interesante de su trabajo (probarse las prendas de ropa a la hora de decidir cuáles adquirir) está prohibida, lo cual la vuelve aún más llamativa; que Maureen prefiera saltarse las normas no es baladí: harta de que le digan qué (no) puede hacer, la juventud contemporánea está decidida a sacar el máximo partido a la existencia, luchando por dejar atrás el inevitable carácter conformista de los relativamente más duros tiempos de sus progenitores. En el pasado, se instaba a la población a mantener los pies en la tierra; ahora, se nos insta a soñar despiertos, aun cuando no siempre haya recompensa para los valientes soñadores. Maureen fantasea con otra vida, incluso con ser otra persona, lo que dota las escenas en que opta por probarse sugerentes vestidos ajenos de enorme poder: de pronto, es otra persona, aunque no necesariamente quien desea ser.

10 mayo 2017

La saga 'Harry Potter': siete libros, ocho películas, infinita magia

Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
La llegada a Hogwarts de La piedra filosofal es
uno de los momentos más mágicos de toda la saga
Aunque las apariencias llevan a pensar que Harry Potter es el típico proyecto cinematográfico nacido con el único afán de inflar las arcas de Hollywood, lo cierto es que la historia que hay detrás es bastante más íntima y romántica. De hecho, la planificación de esta saga comenzó antes de que los libros fueran famosos siquiera, o sea, coincidiendo con la publicación de Harry Potter y la piedra filosofal en 1997 (siete años después de ser concebido). En aquella época, David Heyman se encontraba en Hollywood buscando un libro infantil que pudiera ser llevado a la gran pantalla; su primera opción fue The Ogre Downstairs, (Diana Wynne Jones, 1974), pero su equipo de producción, Heyday Films, le hizo llegar una copia de la novela de J. K. Rowling, de la que se enamoró al instante. El productor llevó entonces el proyecto a Warner Bros., estudio con el que tenía un acuerdo de colaboración, y juntos lograron convencer a la que ahora es la escritora más rica del mundo de que cediera sus derechos (recibiendo un millón de libras por los cuatro primeros libros). Las condiciones de la autora fueron estrictas, pero también clave de la calidad de las producciones: el control de la historia quedaría en sus manos, las secuelas se limitarían al material hallado en los libros y el reparto lo constituirían eminentemente intérpretes británicos.

21 abril 2017

Crónica del 35º Festival de Cine Fantástico de Bruselas (BIFFF)

El Brussels International Fantastic Film Festival (BIFFF) fue creado en 1983 como refugio para el cine de género y se ha convertido con el paso de los años en uno de los eventos cinematográficos más disfrutables para los amantes del terror, la fantasía, la ciencia-ficción y el thriller, quienes se enfrentan a películas de todos los rincones del mundo sin prejuicios, dispuestos a pasárselo en grande sea cual sea el producto que tienen delante; eso sí, a veces a costa del mismo. Así, raro es el visionado que no va acompañado de risas constantes (sin necesidad de ser una comedia), comentarios ingeniosos (o no tanto) y gritos ya archiconocidos tales como “¡la puerta!” cada vez que una puerta queda abierta seguido de “¡gracias!” si alguien la cierra, “¡esto sí que es una buena película!” cuando algún personaje se desnuda y el estelar “¿pero por qué es tan malvado?” seguido de un “¡porque sí!” cada vez que algún personaje se pasa de la raya en lo que a maldad se refiere (sea por castigar una madre a su hijo o por asesinar su hijo a toda su clase, poca diferencia hay), así como besos al aire si dos personajes cualesquiera se acercan demasiado, tosidos cuando alguien enciende un cigarro, aullidos cada vez que la luna llena hace su aparición y aplausos tanto durante los créditos iniciales (desde el director hasta el maquillador) como cada vez que la cámara se regodea ante un paisaje. Todo ello, claro está, en francés con algunos retazos de holandés, como es habitual en la capital europea.

Mon Ange, de Harry Cleven
Mon Ange, de Harry Cleven
Esta descripción sonará a los cinéfilos españoles asiduos a certámenes patrios como el Festival de Cine de Sitges o la Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid, pero ciertamente el BIFFF alcanza niveles excesivos de gamberrada, en especial durante sus sesiones nocturnas. Así, el visionado de Autopsia de Jane Doe, de Andre Øvredal, donde padre e hijo analizan un cadáver lleno de sorpresas, contó con una banda sonora extra de gritos y risas a partes iguales hasta el punto de que no siempre fuera sencillo entender los reveladores diálogos. Receptora del Gran Premio del Jurado del pasado Festival de Sitges (donde la extraordinariamente original Swiss Army Man, de Dan Kwan y Daniel Scheinert, centrada en la extraña relación homoerótica entre Paul Dano y el cadáver flatulento de un sorprendente Daniel Radcliffe, se alzó con el galardón principal), la cinta posee una primera parte excelente que juega con el terror figurado, pero, conforme pierde la sutileza, tiende hacia la convencionalidad. Tan alocado ambiente resulta idóneo para disfrutar proyectos de acción descerebrada al estilo de la india Psycho Raman, de Anurag Kashyap, o la indonesa Headshot, de Kimo Stamboel y Timo Tjahjanto, pero no tanto de cara a enfrentarse a una obra tan delicadamente sensorial como la belga Mon Ange, de Harry Cleven, un bellísimo romance entre un chico invisible y una chica ciega convertido en un verdadero canto de amor a los sentidos gracias especialmente a la onírica fotografía de Juliette Van Dormael (nominado al pasado Spotlight Award del Sindicato de Directores de Fotografía).

15 marzo 2017

Los filmes con más estatuillas que perdieron el Óscar a mejor película

Que La La Land perdiera el Óscar a mejor película fue un verdadero shock atendiendo, tanto al desarrollo de la temporada de premios, como al modo en que se anunció el resultado, sin olvidarse de las seis candidaturas que sí convirtió en oro. Sin embargo, no es el único filme acumulador de estatuillas que perdió la principal. Hoy os hablo de las quince películas más oscarizadas exentas del máximo entorchado.

Cautivos del mal (Vincente Minnelli, 1952)
Distinciones a mejor película que sí
recibió Cautivos del mal: ninguna
15. Cautivos del mal (Vincente Minnelli, 1952). 5 Oscars (actriz de reparto, fotografía (blanco y negro), dirección artística (blanco y negro), vestuario (blanco y negro) y guion) y 1 nominación (actor). Y el Óscar es para… El mayor espectáculo del mundo, de Cecil B. DeMille. Que El mayor espectáculo del mundo sea una de las peores ganadoras del Óscar de la historia quizá podría haberse evitado si Cautivos del mal no hubiera sido olvidada en el momento de las nominaciones, ya que todo indica que la arrepentida Academia hizo lo posible por enmendar su error durante la entrega de estatuillas (pero, claro, donde no la había nominado, no la podía premiar).

06 marzo 2017

Crónica de la 14ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid

La Muestra Syfy de Cine Fantástico es uno de los eventos cinematográficos más divertidos e icónicos de nuestro país. No tanto por las películas —que también—, sino por el ambiente único que se respira en el Palacio de la Prensa durante sus cuatro días, una singular combinación de amor cinéfilo y ensoñación friki impulsada por el involucrado público —ver una película en la Muestra Syfy es verla en compañía, pues ninguna proyección se libra de comentarios ocurrentes (o no tanto), risas estridentes y bromas internas— y, claro está, la presentadora Leticia Dolera, quien, consciente de que la mayoría de espectadores son hombres heterosexuales, aprovecha cualquier ocasión para reivindicar el feminismo, hasta el punto de bautizar la 14ª Muestra Syfy como “la Muestra feminista”.

Kong: La isla calavera
Kong: La isla calavera es la primera favorita a los
próximos Oscars a montaje de sonido y efectos visuales
Pese a la caída a última hora de la vencedora del último Festival de Sitges (Swiss Army Man, de Dan Kwan y Daniel Scheinert, una película maltratada por su propia distribuidora, que extrañamente no es otra que la Disney), la programación de la 14ª Muestra Syfy ha resultado muy interesante. El evento dio comienzo por todo lo alto con la que probablemente sea la mejor película de la saga X-Men hasta la fecha: Logan, de James Mangold. Contagiada por el espíritu distópico-existencial de Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, 2015), esta cinta presenta a un Lobezno desorientado, vulnerable y apesadumbrado al que Hugh Jackman dota de más humanidad que nunca. El resultado es tan visceral como conmovedor: una pausada road movie que sirve de evocador crepúsculo para una saga que ha vivido demasiados altibajos. Por su parte, la obra de clausura, Kong: La isla calavera, de Jordan Vogt-Roberts, constituye el último éxito de la encomiable tendencia de Hollywood de encargar ambiciosas superproducciones a realizadores independientes de cara a que el cine comercial no esté exento de personalidad. Así es como el joven director de la encantadora Los reyes del verano (2013) ha creado lo mejor que ha protagonizado el simio gigante desde su creación en 1933. Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, John Goodman y John C. Reilly protagonizan una mística aventura al más puro estilo clásico con tintes de Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979) y Jurassick Park (Steven Spielberg, 1993). El buen ritmo de un guion que fusiona aventura, terror y comedia y la fascinación de unos efectos visuales cuyas prodigiosas criaturas harán las delicias de los amantes de la naturaleza dan como resultado uno de los grandes entretenimientos del año, además de un siempre necesario canto animalista y antibelista.

27 febrero 2017

Premios Óscar 2017: entre Moonlight y La La Land (nunca mejor dicho)

Justin Timberlake en los Oscars 2017
La gala comenzó a lo grande con Hollywood bailando
"Can't Stop the Feeling", de Justin Timberlake (Trolls)
El final agridulce de La La Land invadió anoche la 89ª entrega de Premios Oscars, donde, el popular musical de Damien Chazelle terminó perdiendo el galardón principal contra la pequeña Moonlight. Fiasco supremo. Y no porque este pequeño drama no mereciera reconocimiento, sino porque la entrega del entorchado tuvo lugar de la peor manera posible: con Warren Beatty y Faye Dunaway, maravillosos protagonistas de Bonnie & Clyde (1967) reunidos 50 años después, abriendo el sobre equivocado y otorgando primero el triunfo a La La Land de modo que tuviera que ser uno de los productores de esta quien avisara a medio planeta (empezando por los pasmados intérpretes que ocupaban las primeras butacas del Dolby Theatre, cuyos rostros no tenían precio) de que la verdadera vencedora era Moonlight. «No es una broma», repitió varias veces Jordan Horrowitz antes de devolver el galardón. Y, claro, así nadie pudo alegrarse por nadie. Una pena, porque la gracia de Jimmy Kimmel como maestro de ceremonias había convertido la gala en una de las más satisfactorias que se recuerdan: ¡bravo por esa hilarante entrada de “turistas”, así como por las palabras de Charlize Theron, Seth Rogen y Javier Bardem sobre sus principales influencias interpretativas —respectivamente, Shirley MacLaine, Michael J. Fox y la “sobrevalorada” (una de las hilarantes pulla constantes a Donald Trump) Meryl Streep, quien por cierto sumó este año su 20ª candidatura—, dos gags que extrajeron el lado más humano de la estrellas!

20 febrero 2017

Quiniela de Premios Óscar 2017: predicciones y favoritos

La Oscar Race llega a su fin y toca mojarse. Como siempre [ver 2013, 2014, 2015 y 2016] he preparado una quiniela que combina mis predicciones y mis deseos categoría por categoría. Este año he añadido el detalle de los porcentajes (o sea, cuán probable es la victoria de cada candidato y cuán feliz sería yo con cada resultado).

MEJOR PELÍCULA

La La Land

Predicción Preferencia

 70% La La Land | 1 | La La Land 35%
25% ● Moonlight | 2 | Mánchester frente al mar ● 25%
5%● Mánchester frente al mar | 3 | Moonlight ● 25%
0% ● La llegada | 4 | Comanchería ● 5%
0% ● Lion | 5 | Hasta el último hombre ● 5%
0% ● Hasta el último hombre | 6 | La llegada ● 5%
0% ● Figuras ocultas | 7 | Figuras ocultas ● 0%
0% ● Comanchería | 8 | Fences ● 0%
0% ● Fences | 9 | Lion ● 0%

Tras hacerse con el Premio del Público de Toronto, el premio del Círculo de Críticos de Nueva York, el Critics’ Choice Award, el Globo de Oro a mejor comedia/musical, el PGA, el DGA y el BAFTA, La La Land tiene el Óscar prácticamente asegurado. Además, la Academia lo dejó claro al granjearle 14 nominaciones, un récord sólo igualado por Eva al desnudo (1950) y Titanic (1997). Vamos, que la duda de la ceremonia no radica en si La La Land ganará o no, sino en cuál será el margen de su triunfo. Una pena, porque nos encontramos ante uno de los mejores años de la historia de estos galardones, con los dramas independientes Moonlight y Mánchester frente al mar oponiendo excelente resistencia. La llegada, Comanchería y Hasta el último hombre también son notables, pero tendrán que probar suerte en las categorías técnicas para evitar irse de vacío. Lion y Figuras ocultas son dos buenos entretenimientos, sin más, mientras que Fences, aunque potente, parece aportar poco a la obra teatral original.

12 febrero 2017

'Moonlight': homosexualidad herida

Pese a la supuesta aceptación generalizada de la homosexualidad en occidente, las películas importantes centradas en esta temática que se estrenan cada año siguen contándose con los dedos de la mano. Películas interesantes sobra la realidad LGTB hay muchas, sí; y también son varias las cintas visualmente extraordinarias y narrativamente innovadoras donde la temática se aborda de pasada. Pero las obras que combinan ambas facetas, o sea, aquellas que plasman una realidad todavía harto desconocida con respeto y sutileza a través de una puesta en escena lo suficientemente rica para cautivar a espectadores no necesariamente atraídos por esta temática de antemano, son verdaderamente escasas. Por eso, la llegada de Moonlight (2016), extraordinario segundo trabajo del realizador afroamericano Barry Jenkins, merece un sonoro aplauso.

Ashton Sanders en Moonlight
Ashton Sanders encarna con fuerza al "Chiron
adolescente", un personaje enjaulado por el mundo
Pese a encontrarse entre las favoritas de la temporada de premios (se alzó con el Globo de Oro a mejor drama y cuenta con 8 nominaciones a los Oscars: película, director, guion adaptado, actor de reparto, actriz de reparto, fotografía y montaje), Moonlight nació como un proyecto muy pequeño al que costó lo suyo desarrollarse. En el año 2003 Tarell Alvin McCraney escribió la obra teatral semiautobiográfica Moonlight Black Boys Look Blue como respuesta a la muerte de su madre a manos del SIDA. La obra permaneció en un cajón durante una década hasta servir de base a Moonlight, lo que explica que esta cinta opte al Óscar a mejor adaptación pese a tratarse de una historia que ve la luz por primera vez. Tras su ópera prima, Medicine for Melancholy (2008) —que curiosamente recordaba a Antes del amanecer (1995) cuando Moonlight recuerda a Boyhood (2014), ambas de Richard Linklater, Jenkins escribió varios guiones que no llegaron a producirse, con lo que, cuando en 2013 la productora Adele Romanski le instó a dirigir su segundo largometraje, el joven recibió la oportunidad de partir de la obra de McCraney con los brazos abiertos. Juntos pasaron del formato teatral al cinematográfico, añadiendo el importante detalle de dividir la obra original en tres capítulos en función de la edad y los apodos del protagonista: niñez (i. Little), adolescencia (ii. Chiron) y madurez (iii. Black).

05 febrero 2017

Premios Goya 2017: la noche de Arévalo, Bayona y Emma Suárez

J. A. Bayona y Raúl Arévalo en los Premios Goya 2017
J. A. Bayona y Raúl Arévalo compartieron los
honores de la 31ª edición de los Premios Goya
«No somos un sector que vive del Estado, somos un sector que genera riqueza para el Estado. Pero la taquilla no es la única referencia para medir el valor del cine español: también hay otro tipo de cine que busca y abre nuevos caminos. Su rentabilidad es distinta, es la rentabilidad cultural, del conocimiento y la identidad». Así habló anoche Mariano Barroso, vicepresidente de la Academia, durante el discurso que dio en compañía de la presidenta Yvonne Blake. Bellas palabras, sí, pero nada acordes al espíritu de unos premios centrados año tras año en los trabajos de mayor envergadura y popularidad. Quizá Un monstruo viene a verme y Tarde para la ira, innegables vencedoras de la 31ª edición de los Premios Goya, representen dos vertientes opuestas del cine español contemporáneo, pero ambas figuraban en todas las quinielas antes incluso de ser estrenadas. A fin de cuentas, nos hallamos ante la tercera película del aclamado J. A. Bayona y la primera de Raúl Arévalo, dos rostros habituales de las últimas ediciones. Y sí, tanto la castiza y personal búsqueda de venganza de Tarde para la ira como la emotiva e internacional batalla contra el cáncer de Un monstruo viene a verme suponen dos trabajos excepcionales, pero en el fondo todo el mundo había oído hablar ya de ellos, ¿acaso no merece el “otro cine español” también el respaldo de la Academia?

01 febrero 2017

La fascinación por el cine zombi

Train to Busan (Yeon Sang-ho, 2016)
Train to Busan es una de las revelaciones del año
El último Festival de Sitges acogió dos nuevas joyitas del cine de zombis: la surcoreana Train to Busan (Yeon Sang-ho, 2016) y la británica Melanie. The Girl With All the Gifts (Colm McCarthy, 2016), ambas en cartelera. La primera recurre a un ritmo trepidante para contar algo mil veces visto (la expansión de un virus letal, en este caso por Corea del Sur) como nunca lo hemos visto (centrando gran parte de la acción en un tren KTX que viaja de Seúl a Busan, lo que hace lleva a irremediablemente en Rompenieves (Bong Joon-ho, 2013), el último taquillazo del cine surcoreano), sorprendiendo al espectador en todo momento sin dejar de jugar con los clichés del género, mientras que la segunda apuesta por un tempo más pausado y sosegado que sume al espectador en un sueño posapocalíptico verdaderamente inteligente. Train to Busan se alzó con los premios concernientes a mejor director y mejores efectos visuales; Melanie. The Girl With All the Gifts, con el relativo a mejor actriz para la debutante Sennia Nanua, quien encarna al miembro más especial de una generación nacida mitad “hambrienta”, mitad humana. El éxito internacional de crítica y público de ambas producciones nos recuerda que el cine de zombis todavía tiene mucho que contar.

24 enero 2017

Nominaciones a los Oscars 2017: análisis de sorpresas y omisiones

Pese a ser anunciadas de un modo dinámico, imaginativo y atractivo (con cineastas y estrellas rememorando sus experiencias con los Oscars), las nominaciones de la 89ª edición de los Premios Óscar han resultado aún más aburridas de lo habitual. Se esperaba que La ciudad de las estrellas (La La Land) arrasara y así lo ha hecho. Se preveía que el cine negro contara con su momento de gloria y que el cine de mujeres volviera a quedar en la sombra y así ha sucedido. Aun así, cada categoría tiene su miga, con lo que vale la pena detenerse en todas y cada una de ellas.

La ciudad de las estrellas, de Damien Chazelle
La ciudad de las estrellas, de Damien Chazelle:
14 nominaciones
MEJOR PELÍCULA

Comanchería, de David Mackenzie
 Hasta el último hombre, de Mel Gibson
● Fences, de Denzel Washington
● Figuras ocultas, de Theodore Melfi
● La ciudad de las estrellas (La La Land), de Damien Chazelle

● La llegada, de Denis Villeneuve
● Lion, de Garth Davis
● Mánchester frente al mar, de Kenneth Lonergan
● Moonlight, de Barry Jenkins

Sin sorpresa alguna, las nueve favoritas de la temporada se han colado en la categoría principal de los Oscars. Como llevaba tiempo augurándose, productos populares como Lion o Figuras ocultas se han impuesto a obras más arriesgadas como Animales nocturnos, Captain Fantastic, JackieLoving o Silencio. Aun así, la sección presenta una calidad muy superior a la del año pasado, con La ciudad de las estrellas (La La Land) y Moonlight como claras aspirantes al podio más que dignas y FencesLa llegada, Mánchester frente al mar, Hasta el último hombre y Comanchería constituyendo excelentes acompañantes de viaje. Como ya es tristemente habitual, ninguna de las cintas nominadas está dirigida por una mujer (es más, tanto el Certain Women de Kelly Reichardt como el American Honey de Andrea Arnold han sido completamente ignorados).

16 enero 2017

'La ciudad de las estrellas': cuando los sueños se hacen realidad

People love what other people are passionate about”. Esta maravillosa frase de La ciudad de las estrellas (La La Land, 2016) —que podría traducirse (sin el mismo efecto, como suele suceder con el doblaje) como “a la gente le encanta lo que apasiona a los demás”— resume a la perfección la esencia del tercer filme del jovencísimo Damien Chazelle, quien lo ideó nada más ofrecer Guy and Madeline on a Park Bench (2009) pero sólo encontró apoyos suficientes para producirlo tras triunfar internacionalmente con la impactante Whiplash (2014). Y es que, habiendo transcurrido más de medio siglo desde los tiempos de Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly y Stanley Donen, 1952), ¿quién iba a apostar por tan arriesgado regreso al pasado? Por suerte, la deliciosa nostalgia que ha invadido la segunda década del siglo XXI no se ha limitado a galaxias lejanas (Rogue One, de Gareth Edward) y cuentos infantiles (El libro de la selva, de Jon Favreau), sino que ha ido poco a poco llegando a todos los ámbitos. Y el musical no ha sido la excepción.

La ciudad de las estrellas (La La Land, 2016)
En La ciudad de las estrellas, Emma Stone y Ryan
Gosling forman pareja cinematográfica por tercera vez
Antes de adentrarse a discutir La ciudad de las estrellas, conviene recordar que el declive del género musical en los años 60 fue fruto de un cúmulo de acontecimientos. De pronto, los centros comerciales, la televisión y la propia evolución del séptimo arte ofrecían a los ciudadanos estadounidenses (que, a fin de cuentas, siempre han sido los jueces de la cultura de masas) una oferta de entretenimiento mucho más amplia que terminó reduciendo la capacidad de las producciones musicales de recuperar sus exageradas inversiones. Quizá el realismo europeo no contagiara a Hollywood (que, de hecho, se embarcaría pronto en un viaje sin retorno colmado de efectos especiales), pero sí educó a los cada vez más modernos espectadores en un tipo de arte donde los repentinos cantos y bailes parecían invitar más al sonrojo que a la diversión. Todo esto coincidió con el ocaso del sistema de estudios, el cual, como todo sistema, tenía sus lacras pero resultaba innegablemente práctico a la hora de crear cine en serie de calidad. Y así fue como de la noche a la mañana el musical pasó de constituir el entretenimiento cinematográfico por excelencia a desaparecer prácticamente de las salas (a las que tan sólo llegaría ya de vez en cuando a modo de adaptación teatral). En el año 2001, el australiano Baz Luhrmann reavivó el género con Moulin Rouge, una obra posmoderna tan fascinante como infiel al espíritu clásico: relato escabroso, montaje trepidante y partitura a base de remixes frente a la sencillez narrativa, la apuesta por los planos secuencia y la música original de clásicos como Un americano en París (Vincente Minnelli, 1951). Considerada para bien y para mal como “un videoclip de dos horas de duración”, Moulin Rouge no dejó a nadie indiferente (enamorando justamente a más de uno), pero por motivos obvios no atrajo especialmente a los amantes del género y, por consiguiente, tampoco sentó un nuevo comienzo para este.

10 enero 2017

Globos de Oro 2017 en 10 puntazos

La 74ª edición de los Globos de Oro se ha cerrado con el indiscutible triunfo de la maravillosa La ciudad de las estrellas (La La Land). Como ya está todo dicho sobre el palmarés, os dejo mi selección de los 10 puntazos de la ceremonia.

Globos de Oro 2017 - El inesperado triunfo de Aaron Taylor-Johnson
Aaron Taylor-Johnson rompe quinielas ganando
el Globo de Oro por Animales Nocturnos
10. El inesperado triunfo de Aaron Taylor-Johnson. En una entrega de premios tan previsible como esta, siempre es un placer que algún vencedor dé la campanada. Este fue el caso de  Aaron Taylor-Johnson, protagonista de la franquicia Kick-Ass, quien se llevo mejor interpretación masculina secundaria pese a que Mahershala Ali hubiera ganado antes casi todos los galardones de la temporada por Moonlight. Lo hizo por Animales nocturnos, cinta apartada de la categoría principal pese a que Tom Ford fuera nominado como mejor director y guionista, misma situación acontecida en los BAFTA que probablemente no se repita en los Oscars (donde las nominadas pueden ser más de cinco).
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